12.8.10

Al filo

Me gustaba verla.
Divina por donde se la mire, oiga, toque, ella me embelesaba con su encanto varonil y extrovertido. Solíamos reír juntas, cantar, bailar, llorar... casi hermanas.
En cierta ocasión, ella y yo planeamos un viaje juntas, y lo pusimos en marcha con mucho entusiasmo y secreta devoción mutua, que poco a poco irían cobrando sus cuotas de sacrificios y placeres imposibles. Ella escupió chispas de fuego en mi corazón y en mi cuerpo, que ardieron en llamas consumiéndose, hasta que, forzada por mi calvario, tuve que dejarla ir… tuve que dejarme ir lejos.
Hoy no puedo mirarla a los ojos, me cuesta hablarle, reír con ella, bailar, y de lo que éramos, sólo quiero llorar con ella. Hoy no me habla, no me invita, no confía; hoy ella no me quiere. Hoy yo trato de olvidarla para siempre.

1 comentario:

geil dijo...

me parece muy tonto escribir algo como "qué bueno", asique voy a limitarme a dejar este comentario como simple registro de que pasé, y leí, y quise escribir pero no pude.