hay cosas que es mejor no preguntar,
nudos que mejor no desatar,
puertas que mejor dejar entreabiertas
para que cuando quien puede abrirlas quiera.
espejos que mienten
palabras sospechosas
verdades sospechosas
y un viaje mental importante.
me siento en el medio del palacio destruido
entre las columnas de piedra blanca rajadas,
se aproxima un temblor
no me importa
me pierdo en el brillo de la inexistencia
y te pienso
¿estás ahí?
a veces te veo con otras caras,
mías y tuyas que se apilan
para confeccionar un diccionario de gestos
me agobian la borrachera y el humo
y que te des cuenta que hay algo corrido en la cabeza
además de los ojos
que la lírica nos aleje
que los poemas nos pinten con diferentes trazos.
escupamos, uno en los ojos del otro
así podemos entrar un rato en la imagen propia
tocar el hígado y el intestino grueso
cuando el adn se mezcle en la sangre
así sabemos dónde duerme esa parte nuestra
en el cuerpo del otro, tuyo y mío
desenterrar la ilusión del amor
y subir los huesos para quemar los fantasmas por siempre
te espero en la piedra caliza entre las ruinas
hay un lugarcito al lado, es chiquito, pero vamos a entrar bien
y podés abrazarme para no caerte.
miramos los dos el infinito
ahora miramos juntos.