Introbservo la cualidad del acongojo abrupto del aparato cardiovascular. Un par de ventanas sin vidrio, la gente yendo y viniendo, el olor a cloro que me recuerda a mis días de natación.
Empiezo a ver la mugre en los pisos, los papeles tirados, las miradas que no miran, me miro en la mugre que empieza a trepar por los pies, la mirada caída.
Soy otro papel, todos somos papeles, queriendo brillar en la basura, iluminados por las luces hospitalarias.
Que no me pierda, ruego a la noche fría, que no me confunda a mí misma con los otros papeles grises. No quiero atarme para siempre en el cumpleaños, hola vida mía, te quiero, mía.
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