Me gusta verte en la noche
cuando tu cuerpo irradia
ese brillo de soles inexistentes
y tus ojos me invitan
a regar las rosas
que crecen en tus
descuidados jardines
Pero cuando llega el día
y el dios se eleva
tengo que refugiarme en las cuevas
de los ritos siniestros
y cantar a los espíritus antiguos
enterrados en el corazón de la tierra
para alejarme del recuerdo
de un futuro imaginario
Mi futuro
siempre imaginario
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