18.2.11

M.M.

Me encuentro sin poder hacer nada. Sola, sumergida en la oscuridad.

Estos monstruos son reales, a veces, y me quieren llevar aunque no pueda verlos.

Si me tocan ya no voy a poder volver a la vida.

Y mientras viva en lo único que puedo pensar es en el miedo que me provoca llegar a verlos.

Creo que su misión principal es atraparme. Ellos saben que soy débil, que estoy vulnerable a cualquier turbación mental. Quieren inestabilizarme para luego dar el golpe final.

Giro en el torbellino, donde hay una puerta dimensional en su final. Mi cabeza da vueltas y me duele y quiero vomitar. Quiero volver a la normalidad. La normalidad de la gente común que no se preocupa por más que las finanzas y los programas de la tv. Quiero dejar de ser especial para dejar de saber que voy a estar sola por siempre, que la vida no tiene una finalidad, que la muerte puede ser un tormento, que nos pudrimos con el tiempo, que la vejez es inminente, que el miedo existe, que las dimensiones existen, que el amor es una idea vacía, que por más que me esfuerce en vivir mi vida lo mejor y más contenta posible, el fin es inevitable, moriremos, moriremos, moriremos.

Quiero una vida normal, una cabeza normal. Quiero dejar de ver más allá de la realidad. Métanme en la fantasía de nuevo, aunque tenga que ser una niña de nuevo, aunque pierda este don maldito que me atormenta noche y día y no me deja hacer más que padecer su inagotabilidad.

Quiero ser comprendida, encontrar algún alma atormentada como la mía en esta época donde lo único que veo son ansias de fiesta y sexo. Necesito un complemento en el sufrimiento. Alguien que vea lo mismo que veo yo. La decadencia de la humanidad, del mundo, como todo es una GRAN mentira con la que no puedo establecer contacto. Ya no puedo establecer contacto. Me siento perdida, y no me gratifica relacionarme con nadie en este mundo de ideas muertas. ¿Qué hacemos? ¿Por qué vivimos? ¿Por qué vivís vos? ¿Realmente te anima a seguir de pie hacer lo que te gusta? ¿Sólo con eso sos feliz? ¿No deseás también la vida eterna? ¿Cómo evadís los monstruos del cuestionamiento? ¿No te hacés preguntas acerca de NADA más que de lo que te proporcionan los sentidos?

Quiero que abras tu mente para poder verte ensimismado como yo me veo, como todos me ven. Como sé que me juzgan porque no me comprenden, no saben lo que está maquinando mi cerebro sin parar un segundo, sin poder detenerse en la conversación que me estás dando acerca de la pelea que tuviste con tu mamá por no ordenar tu cuarto o en lo que pensás acerca de la infidelidad. Yo por este lado, estoy tratando de descifrar los colores, de encontrarle un sentido a la vida y de vencer la muerte. ¿Es que acaso vos ya descubriste estos misterios? Decime lo que sabés ahora, así puedo ver las cosas como vos y tener esa cara feliz que me da tanta envidia. Pero si no sabés nada o elegís no contarme tus hallazgos entonces no me busques ni tampoco me mires con esos ojos que me preguntan ¿a dónde estás? ¿Me estás escuchando? Porque la respuesta es no sé dónde estoy, y lo único que escucho son los monstruos que no dejan de golpear la puerta.

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