¿Cuál es el fin de la vida? ¿Para qué estamos acá?
¿Hay respuesta a estas preguntas? Y estas preguntas, ¿pueden ser formuladas?
Yo no le veo sentido alguno a vivir. A esforzarse por lograr objetivos, cuando el fin es el mismo, la muerte.
Para qué esforzarme por ser una licenciada en filosofía, una gran música, si al fin y al cabo, termino en el pozo con el vividor de fortunas ajenas. El mérito al esfuerzo debería ser recompensado con más tiempo de vida. Más tiempo para seguir disfrutando, esa sería la única satisfacción a mis sacrificios. Si uno disfruta la vida, ¿por qué HAY QUE perderla inevitablemente?
El que quiere quitarse la vida, puede hacerlo, pero el que quiere vivir, no tiene opciones.
Podría hacer mil cosas con el tiempo que tengo, con el que –si no me ataca un imprevisto- me queda por vivir. ¿Y qué cambia si soy M. L. King, o si vivo a mis padres hasta el día de mi muerte tirada en mi cama bebiendo cerveza, si del mismo modo termino bajo la misma tierra que Calígula?
No hay reales incentivos: ¿el reconocimiento, el placer momentáneo, la “satisfacción personal”? ¿Qué es todo eso? ¿Realmente valen cinco de años de sacrificio en una carrera universitaria, toda una vida de trabajo, para vivir llena de problemas y con los cinco años que quedan de vida después de la jubilación, en la vejez total, cuando no puedo correr, bailar, cantar o tener sexo?
¿Qué es esto? ¿Por qué es así este sistema, de dónde salió, cómo se modifica, cómo?
No quiero respuestas fundamentales, sólo soluciones. Quiero vida eterna, o en todo caso, la cura a esta psicosis.
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