Quiero a mis neuronas. A todas juntas, a cada una de ellas en un mismo lugar, mi cabeza. Por eso no me endroguen, dejen de enfiestarme o moriré, y en vida.
26.2.11
22.2.11
H.P.A.
Ayer pensaba que la humanidad es igual al reino animal, o al reino vegetal, o a cualquier otra cosa no-pensante en el planeta. Así como una lombriz posee como únicas facultades vivir, alimentarse y reproducirse, ella no espera más nada de la vida, porque no puede, no está en su dominio de capacidades desear. Ahora, nosotros, nos vemos provistos de razón, por eso sí podemos desear más de lo que tenemos, e incluso llegar a imaginar una perfección que no vemos, pero podríamos más y no sabemos cómo ni qué. Porque así somos, y vivir, comer, tener sexo y razonar –más lo que de esto deriva- es lo único que tenemos, y creemos que por tener más que lo que conocemos somos superiores. ¿Alguien piensa que a una tortuga le importa no razonar? No, porque no puede desearlo, comprenderlo, saberlo. Tampoco somos los únicos seres vivos en el universo –sería muy ingenuo/narcisista pensar que sí-, y quién sabe las facultades que tienen estos individuos interespaciales-dimensionales; situación estremecedora y que a la vez nos deja como un pequeño micro punto en la inmensidad de lo que llamamos Vida. Entonces ¿de qué rayos estás orgullosa, raza humana?
Si se piensa que la vida tiene un propósito, un fin, sería para mí un plan diseñado por alguien que debiera estar fuera del universo, y que no sólo planease nuestro destino como especie –y mucho menos cada destino individual- , sino como el conjunto viviente común. Pero ¿con qué sentido? ¿Por qué se nos pensaría con tanta dedicación? ¿Quién perdería su tiempo en diseñar un manso universo para ver luego cómo una de sus creaciones se auto-conduce a la destrucción, sin involucrarse para evitar que se corrompa su trabajo? Es estúpido.
El espectro es un misterio a resolver. ¿Será esa nuestra tarea a largo plazo, y nosotros los maquinistas temporales que se suceden para que se renueve el pensamiento, legando a nuestros herederos culturales los conocimientos previos? Estúpido. ¿Por qué el diseñador querría que descubramos algo que él ya sabe? Tal vez nosotros, que pensamos en estas cosas seamos quienes rompen el molde con el que fuimos horneados, y estemos quebrando la automaticidad del pópulo general que existe para quién rayos sabe qué. ¿Nacidos para el placer? Ni chance.
Sin conclusiones finales.
*en ningún momento haría alusión a un dios diseñador, es sólo un sinónimo de “alguien que esté fuera del universo”.
H.
Hoy me pensé a mí misma. Por un segundo no fui un complemento más del azar del mundo, sino que me vi como una conciencia activa. Digo, después de todo estoy escribiendo estas cosas.
20.2.11
M.ás
¿Cuál es el fin de la vida? ¿Para qué estamos acá?
¿Hay respuesta a estas preguntas? Y estas preguntas, ¿pueden ser formuladas?
Yo no le veo sentido alguno a vivir. A esforzarse por lograr objetivos, cuando el fin es el mismo, la muerte.
Para qué esforzarme por ser una licenciada en filosofía, una gran música, si al fin y al cabo, termino en el pozo con el vividor de fortunas ajenas. El mérito al esfuerzo debería ser recompensado con más tiempo de vida. Más tiempo para seguir disfrutando, esa sería la única satisfacción a mis sacrificios. Si uno disfruta la vida, ¿por qué HAY QUE perderla inevitablemente?
El que quiere quitarse la vida, puede hacerlo, pero el que quiere vivir, no tiene opciones.
Podría hacer mil cosas con el tiempo que tengo, con el que –si no me ataca un imprevisto- me queda por vivir. ¿Y qué cambia si soy M. L. King, o si vivo a mis padres hasta el día de mi muerte tirada en mi cama bebiendo cerveza, si del mismo modo termino bajo la misma tierra que Calígula?
No hay reales incentivos: ¿el reconocimiento, el placer momentáneo, la “satisfacción personal”? ¿Qué es todo eso? ¿Realmente valen cinco de años de sacrificio en una carrera universitaria, toda una vida de trabajo, para vivir llena de problemas y con los cinco años que quedan de vida después de la jubilación, en la vejez total, cuando no puedo correr, bailar, cantar o tener sexo?
¿Qué es esto? ¿Por qué es así este sistema, de dónde salió, cómo se modifica, cómo?
No quiero respuestas fundamentales, sólo soluciones. Quiero vida eterna, o en todo caso, la cura a esta psicosis.
18.2.11
M.M.
Me encuentro sin poder hacer nada. Sola, sumergida en la oscuridad.
Estos monstruos son reales, a veces, y me quieren llevar aunque no pueda verlos.
Si me tocan ya no voy a poder volver a la vida.
Y mientras viva en lo único que puedo pensar es en el miedo que me provoca llegar a verlos.
Creo que su misión principal es atraparme. Ellos saben que soy débil, que estoy vulnerable a cualquier turbación mental. Quieren inestabilizarme para luego dar el golpe final.
Giro en el torbellino, donde hay una puerta dimensional en su final. Mi cabeza da vueltas y me duele y quiero vomitar. Quiero volver a la normalidad. La normalidad de la gente común que no se preocupa por más que las finanzas y los programas de la tv. Quiero dejar de ser especial para dejar de saber que voy a estar sola por siempre, que la vida no tiene una finalidad, que la muerte puede ser un tormento, que nos pudrimos con el tiempo, que la vejez es inminente, que el miedo existe, que las dimensiones existen, que el amor es una idea vacía, que por más que me esfuerce en vivir mi vida lo mejor y más contenta posible, el fin es inevitable, moriremos, moriremos, moriremos.
Quiero una vida normal, una cabeza normal. Quiero dejar de ver más allá de la realidad. Métanme en la fantasía de nuevo, aunque tenga que ser una niña de nuevo, aunque pierda este don maldito que me atormenta noche y día y no me deja hacer más que padecer su inagotabilidad.
Quiero ser comprendida, encontrar algún alma atormentada como la mía en esta época donde lo único que veo son ansias de fiesta y sexo. Necesito un complemento en el sufrimiento. Alguien que vea lo mismo que veo yo. La decadencia de la humanidad, del mundo, como todo es una GRAN mentira con la que no puedo establecer contacto. Ya no puedo establecer contacto. Me siento perdida, y no me gratifica relacionarme con nadie en este mundo de ideas muertas. ¿Qué hacemos? ¿Por qué vivimos? ¿Por qué vivís vos? ¿Realmente te anima a seguir de pie hacer lo que te gusta? ¿Sólo con eso sos feliz? ¿No deseás también la vida eterna? ¿Cómo evadís los monstruos del cuestionamiento? ¿No te hacés preguntas acerca de NADA más que de lo que te proporcionan los sentidos?
Quiero que abras tu mente para poder verte ensimismado como yo me veo, como todos me ven. Como sé que me juzgan porque no me comprenden, no saben lo que está maquinando mi cerebro sin parar un segundo, sin poder detenerse en la conversación que me estás dando acerca de la pelea que tuviste con tu mamá por no ordenar tu cuarto o en lo que pensás acerca de la infidelidad. Yo por este lado, estoy tratando de descifrar los colores, de encontrarle un sentido a la vida y de vencer la muerte. ¿Es que acaso vos ya descubriste estos misterios? Decime lo que sabés ahora, así puedo ver las cosas como vos y tener esa cara feliz que me da tanta envidia. Pero si no sabés nada o elegís no contarme tus hallazgos entonces no me busques ni tampoco me mires con esos ojos que me preguntan ¿a dónde estás? ¿Me estás escuchando? Porque la respuesta es no sé dónde estoy, y lo único que escucho son los monstruos que no dejan de golpear la puerta.